Más allá del riesgo: una mirada salutogénica y feminista de la salud cardiovascular en la etapa perinatal
GRUPO DE TRABAJO DE SALUD PERINATAL. CAPS-RedCAPS
El embarazo es un estado fisiológico que sucede en la gran mayoría de las mujeres. En el modelo biomédico dominante, la gestación y el parto se conciben como un riesgo permanente en el que el cuerpo de la mujer es percibido como un espacio de incertidumbre, vigilancia y control constante.
Este discurso nos ha llevado a una medicalización de procesos fisiológicos en línea con la medicina defensiva. Si bien es cierto que en la sociedad actual no se da el estilo de vida idóneo ni las políticas de conciliación necesarias para vivir estas etapas vitales lo más saludablemente posible, se plantean varias preguntas: ¿Estamos abordando la salud cardiovascular perinatal desde una perspectiva de género? ¿Estamos considerando los procesos reproductivos de las mujeres a través de una mirada salutogénica?
La consideración del útero como ese misterioso lugar de sospecha y riesgo (Hazard, 2023) impone a las mujeres una carga emocional intensa con la consecuente pérdida de agencia sobre su propio cuerpo. La salud cardiovascular tiene efectos importantes no solo en el embarazo y parto, también en el posparto y a largo plazo. Se hace necesaria, como en el resto de ámbitos relacionados con la salud de la mujer, una investigación con perspectiva de género que tenga en cuenta, además de las particularidades biológicas y clínicas de las mujeres en el desarrollo de fármacos, su relación con la salud perinatal, en concreto (Valls Llobet, 2020)
Según la SEGO, la preeclampsia es una complicación del embarazo, caracterizada por hipertensión y signos de disfunción orgánica, como proteinuria. Afecta alrededor del 3% de los embarazos y suele aparecer después de la semana 20 de gestación. Puede producir consecuencias graves para la madre y el recién nacido si no se trata. Algunos factores asociados con mayor riesgo de preeclampsia son hipertensión crónica, diabetes tipo 1 o 2, IMC >30, intervalo intergenésico largo, edad materna avanzada, enfermedad renal crónica o algunas enfermedades autoinmunes, entre otras. El manejo efectivo requiere identificar la causa, una evaluación preconcepcional, determinar el nivel de riesgo materno-fetal, asegurar una buena circulación sanguínea, usar la mínima dosis de medicamentos seguros, consejería genética y considerar la salud futura de la madre.
Un reciente ensayo clínico pone en evidencia la enorme cantidad de falsos positivos de preeclampsia y, por ende, de mujeres que podrían dejar la aspirina profiláctica. Según las investigadoras, a más del 90% de las mujeres incluidas en su estudio se les puede retirar la aspirina entre la semana 24 y 28 sin riesgos para ellas ni sus bebés (Mendoza et al., 2023).
La sobre medicalización sistemática del embarazo puede empujar a las mujeres a vivir sensaciones estresantes de no hacer suficiente, si no se accede a la medicación, o se cuestiona el tratamiento y su uso en mujeres sin riesgo elevado confirmado. La obediencia sin información transparente y la desconfianza en la fisiología del embarazo refuerzan el poder sobre el cuerpo de las mujeres. El acceso a información clara, comprensible y basada en evidencia es un derecho fundamental en la atención sanitaria, un pilar en la autonomía de las mujeres y, por tanto, clave en la mirada salutogénica y feminista de la salud perinatal.
Michel Odent (1986) introdujo el concepto de salud primal y A. Antonovsky, el de salutogénesis, ambos fundamentales en la base del proceso de salud, cuya cúspide es la curación. Reconocer la autoridad de la mujer en la promoción de su salud desde el embarazo influye en la epigenética. Igualmente, importante es la educación para la salud.
La preeclampsia es una condición de origen multifactorial aún no completamente conocida. Se ha planteado una conexión entre las emociones y la salud física, sugiriendo que trastornos como la hipertensión gestacional podrían reflejar emociones no gestionadas. Schobel et al. (1996) proponen que el aumento de la presión arterial en la preeclampsia podría deberse a una mala regulación del sistema nervioso central ante conflictos, lo que elevaría los niveles de hormonas relacionadas con la ansiedad y la hostilidad (Namelle et al., 1977).
La evidencia recomienda que las mujeres embarazadas sin contraindicaciones médicas realicen al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, distribuidos en tres días, incluyendo ejercicios aeróbicos y de fortalecimiento muscular (Guía de Práctica Clínica, 2023). El ejercicio regular durante el embarazo reduce el riesgo de complicaciones cardiovasculares y metabólicas. El ejercicio moderado disminuye la incidencia de hipertensión gestacional y preeclampsia, mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a prevenir la diabetes gestacional, lo que reduce el riesgo futuro de diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
Se recomienda una alimentación saludable y variada como parte clave del cuidado prenatal, considerando aspectos nutricionales, factores sociales y también psicológicos que influyen en los hábitos de la embarazada. Es fundamental tener en cuenta los efectos de agentes tóxicos, tanto ambientales como del entorno cercano. En cuanto a sustancias como alcohol, tabaco y otras drogas, se requiere un enfoque centrado en la mujer, no punitivo, promoviendo entornos de atención que fomenten la confianza y la comunicación abierta. Beber alcohol puede tener consecuencias graves para el bebé en desarrollo. El síndrome alcohólico fetal se manifiesta en dificultades de comportamiento, aprendizaje, pensamiento y crecimiento físico que duran toda la vida.Es necesario contar con una atención interdisciplinaria que incluya a matronas y profesionales de la salud mental.
Como plantea Fuentes (2020), el embarazo representa la gestación de una criatura, una infancia saludable, una adultez autónoma y el bienestar familiar. El acompañamiento emocional en la transición a la maternidad reduce el parto prematuro. Contar con una red de apoyo eleva la oxitocina y disminuye el cortisol. Los grupos de madres en gestación y posparto son una valiosa herramienta de salud mental que refuerza la identidad materna y los vínculos sociales. Las visualizaciones guiadas, tanto individuales como grupales, con solo 10 minutos diarios, mejoran indicadores físicos como presión arterial, colesterol, glucosa e inmunidad, y promueven confianza, apoyo, relajación, seguridad y gratitud.
Comprender la conexión existente entre los sistemas nervioso, inmunitario y endocrino, puede influir en la expresión génica del ADN. No solo se trata de una atención basada en la prevención de riesgos y enfermedades cardiovasculares, también en la capacitación de la toma de decisiones de las mujeres sobre su propia salud, el fortalecimiento de sus recursos internos y el foco en el bienestar.
Una atención integral de calidad para todas en la preconcepción, gestación, parto y posparto, sin olvidar la crianza, proporcionará un enfoque holístico de las enfermedades cardiovasculares en la etapa perinatal. Se hace esencial reclamar un seguimiento en atención primaria liderado por matronas, profesionales expertas en fisiología, en todas las comunidades autónomas para asegurar la equidad. Todo ello, ligado a grupos de trabajo interdisciplinares, estrategias orientadas a la salud integral e investigación con perspectiva de género. Una sociedad que tiene en cuenta las necesidades de las madres, tiene influencia en las futuras generaciones a todos los niveles, avanzando hacia un modelo más justo e inclusivo.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Guía de Práctica Clínica sobre la Actividad Física durante el Embarazo. (2023). Universidad Politécnica de Madrid. Disponible en http://hdl.handle.net/11531/78387
Fuentes Caballero, M. (2020). Gestación, nacimiento y crianza desde el Sur: Una mirada comprensiva-compasiva sobre la infancia, la salud y la vida. Icaria.
Hazard, L. (2023). Womb: The inside story of where we all began. Ebury Press.
Mendoza, M., Bonacina, E., Garcia-Manau, P., Crovetto, F., Scheier, M., Parra-Cordero, M., … & Nicolaides, K. H. (2023). Aspirin discontinuation at 24 to 28 weeks’ gestation in pregnancies at high risk of preterm preeclampsia: A randomized clinical trial. JAMA, 329(7), 542–550. https://doi.org/10.1001/jama.2023.0691
Namelle, N., et al. (1977). Prevention of preterm birth in patients with symptoms of preterm labor: The benefits of psychologic support. American Journal of Obstetrics and Gynecology, 177(4), 947–952
Nathanielsz, P. W. (1999). Life in the womb: The origin of health and disease. Promethean Press.
Schobel, H. P., Fischer, T., Heuszer, K., Geiger, H., & Schmieder, R. E. (1996). Preeclampsia — A state of sympathetic overactivity. The New England Journal of Medicine, 335(20), 1480–1485. https://doi.org/10.1056/NEJM199611143352002
Valls Llobet, C. (2020). Mujeres invisibles para la medicina: Desvelando nuestra salud. Capitán Swing.