La próstata en la mujer: el órgano invisible

¿SABÍAS QUE LAS MUJERES TAMBIÉN TENEMOS PRÓSTATA?

Marta: Sí, has leído bien. Puede sonar raro o a moda que se quiere imponer, pero en el campo de la investigación llevamos siglos hablando de ello. Y aunque se han hecho descubrimientos importantes, estos no se han transformado en aplicaciones clínicas efectivas, lo que impide que las pacientes se beneficien de ello. La sexualidad femenina —especialmente todo lo que no está ligado a la reproducción— ha sido históricamente silenciada, distorsionada y cargada de desinformación, haciéndonos creer que nuestro placer es peligroso y nuestros cuerpos, propiedad de otros. Zonas claves del cuerpo femenino han desaparecido del discurso médico, como si no existieran, como si no importaran, dando paso al concepto del “cuerpo borrado” (1). La historia se repite: tras siglos de ignorar el clítoris, ahora es la próstata femenina la que se borra, pese a ser real, funcional y susceptible a enfermedades.

Jenny: La próstata femenina no es una invención moderna. Ya en 1672, el fisiólogo Reinier de Graaf la describió por primera vez (2). Y en 1838, el ginecólogo Alexander Skene describió dos conductos parauretrales, pero indicó que sus funciones eran insignificantes en la fisiología de la zona uretral de las mujeres y en su honor en los libros de medicina se han denominado hasta hoy “glándulas de Skene” (3). Desde entonces en el estudio de la próstata en las mujeres ha habido muchos avances, como los modelos tridimensionales realizados por el médico John Huffman en los años 40 (9)o los estudios del doctor en anatomía patológica Milan Zaviačič (4), que llegó a analizar doscientas uretras femeninas en autopsias y sus resultados probaron con rigurosidad que tenemos próstata. Aun así, todos estos hallazgos han sido sistemáticamente ignorados por la medicina y el mundo académico. Los estudios anatómicos realizados por la uróloga Helen O’Connell y su grupo entre los años 1998 hasta la presente fecha muestran cómo este tejido prostático-uretral está fusionado con el tejido de la vagina y de los bulbos del clítoris (Figura 1) (5, 6).

Y así estamos: hay un amplio abanico de pruebas científicas, publicadas en importantes revistas del área de biomedicina, recogidas en bases de datos como PubMed, Researchgate, Scopus entre otras. Sin embargo, los libros de medicina y ginecología siguen sin mencionar la próstata en las mujeres. Lo que no se nombra y no se describe en detalle no existe.

PERO… ¿DÓNDE ESTÁ ESA PRÓSTATA Y QUÉ HACE?

Marta: La próstata forma parte de un sistema mucho más amplio que podríamos llamar el núcleo del placer: clítoris-próstata-uretra-vagina-ano (CPUVA). Todo está conectado, funciona en conjunto y no es fácil saber dónde empieza un componente de este núcleo y donde empieza otro. Para visualizar esto, observemos la Figura 1. En el caso de la próstata, se trata de un tejido que rodea la uretra y que está compuesto por glándulas, conductos, músculo liso, terminaciones nerviosas y tejido eréctil. Produce un fluido blanquecino —la misma composición que el semen en el hombre, pero sin espermatozoides— que puede salir al exterior a través de los orificios eyaculatorios, durante la excitación sexual y/o durante el orgasmo. Eso es la eyaculación femenina.

Figura 1. El núcleo del placer clítoris-próstata-uretra-vagina-ano (CPUVA) donde se muestra una ampliación en la zona ovoide (trazo naranja) de la próstata (verde oscuro) (7).

Jenny: Si observamos otra vez la Figura 1 en la zona ovoide que muestra un aumento de la próstata, se aprecia como el tejido prostático está fusionado al conducto uretral. Y es importante resaltar que John en 1948 y Milan en la década de los ochenta describen en detalle que en las mujeres hay 6 tipos morfológicos de próstata y las clasificaron del 1 al 6 (4,9).  Más adelante el urólogo Florian Wimpissinger en el año 2009 constató estos 6 tipos de próstata en mujeres de 17 a 62 años por resonancia magnética nuclear (MRI) (10). Tomando en cuenta toda esta información y trabajando en conjunto con Sofía Santarone (ilustradora; Instagram: @sofia.santarone) generamos 6 modelos de próstatas que permiten hacernos un mapa mental de esta zona anatómica (7,8).  En cuanto a su función aún todo es especulativo y se postula que podría tener una función antimicrobiana o efecto protector contra la infección del tracto urinario, lubricación u otras funciones desconocidas. La próstata tiene una estructura irregular, con tejido estratificado que presenta los mismos marcadores prostáticos que en el hombre, como el antígeno prostático específico (PSA), proteína 1 humana y fosfatasa ácida prostática (PSAP) entre otras (4). En 2023, la doctora en anatomía Diane Tomalty constató la presencia de los mismos marcadores nombrados en el párrafo anterior y además detectó proteínas como el neuropéptido vasoactivo intestinal (VIP), clave en la comunicación entre el sistema nervioso y el sistema inmunológico, también presente en la próstata masculina (4,11).

Figura 2. Tipos morfológicos de próstatas en las mujeres. La clasificación del tejido prostático se basa en la distribución del tejido a lo largo del conducto uretral (7,8).

¿CÓMO PODEMOS ESTIMULAR ESPECÍFICAMENTE LA PRÓSTATA PARA EYACULAR?

Marta: Lo primero es comenzar a reconstruir el mapa de nuestra conciencia corporal, que ha sido borrado. Para ello, es fundamental observar nuestra vulva con un espejo, separando los labios y localizando el meato urinario. A cada lado de este pueden verse dos o más orificios eyaculatorios externos (Figura 3A), aunque en algunos casos no serán visibles, ya que se encuentran dentro de la uretra (Figura 3B).

Jenny: Una vez que hemos localizado la zona por donde saldrá el fluido eyaculatorio hay que introducir uno o dos dedos por el conducto vaginal y masajear hacia adelante en dirección del pubis. Hay que masajear con un ritmo que te provoque una sensación placentera y que a menudo se parece a la sensación de las ganas de orinar y en esos momentos la clave es mantener el ritmo con el que se está haciendo este masaje y respirar tranquilamente. Si es algo que nunca hemos experimentado hace falta tiempo, paciencia y práctica.

Figura 3. Zona vestibular vaginal. (A) orificios eyaculatorios externos a cada lado del meato urinario. (B) Vestíbulo vaginal que no presenta orificios eyaculatorios externos y se aprecia el orificio de salida de la orina. Existe una gran variabilidad en el tamaño y forma de estos orificios que van desde muy pequeños y cuesta observarlos hasta grandes como los que se muestran en la imagen A (7).

¿Es lo mismo la eyaculación y el squirting?

Marta: Son dos procesos fisiológicos distintos, el squirting, es orina diluida -que saldrá por la uretra- y que también puede liberarse con la estimulación y/o el orgasmo, pero que no tiene el mismo origen ni composición que la eyaculación. Lo cierto es que muchas mujeres pueden experimentar eyaculación, squirting o ambos, y ni siquiera lo saben.

Jenny: Debido a nuestra conformación anatómica desde el clítoris podemos estimular los distintos componentes del núcleo del placer y que se produzcan los siguientes fluidos (Figura 4): i) por lubricación vaginal, ii) orina diluida (squirting) proveniente de la vejiga iii) orina diluida proveniente de la vejiga (squirting) mezclada con fluido eyaculatorio proveniente de la próstata y iv) fluido proveniente sólo de la próstata. La salida de la orina diluida y del fluido eyaculatorio comparten el conducto uretral.

Figura 4. Tipos de fluidos generados por el núcleo del placer (7,8). Descripción en el texto.

¿Y POR QUÉ NO LO SABEMOS?

Marta: Porque no nos han enseñado a mirar nuestro cuerpo ni a reconocer nuestras sensaciones. Ni siquiera la comunidad médica está preparada para identificar la próstata de la mujer en una ecografía. Durante un estudio reciente que llevamos a cabo con una ginecóloga especialista en suelo pélvico del Hospital Sant Joan de Déu, mientras revisamos imágenes, ella comentó:

«A mí me enseñaron a observar si el ángulo de la vejiga es correcto, si el tamaño del ovario está dentro de lo normal o si la malla quirúrgica está bien colocada… Pero a partir de aquí —nos señaló apenas un milímetro más allá donde se ubicaría la próstata—, nadie me ha explicado qué es lo que veo. No sabemos si se trata de grasa, de la próstata o del músculo del suelo pélvico.»

Y ahí está el verdadero problema: si la persona a la que acudimos por síntomas urogenitales ni siquiera sabe que las mujeres tenemos próstata, ¿cómo va a reconocerla, estudiarla o tratarla?

Jenny: A pesar de los resultados presentados hasta el momento, la propuesta de que el tejido de la región periuretral debería denominarse próstata en las mujeres sigue siendo un tema de debate, lo que se refleja en los distintos nombres que se le han asignado: glándulas de Skene, glándulas parauretrales, glándulas vestibulares menores y glándulas periuretrales. El uso de los términos como glándulas de Skene y glándulas parauretrales no reflejan adecuadamente la evidencia actual con respecto a la anatomía y función de este órgano. Milan la describió en su libro póstumo: “la próstata femenina: una mujer misteriosa” (4).

ENTONCES… ¿LA PRÓSTATA EN LAS MUJERES PUEDE PRESENTAR PATOLOGÍAS?

Marta: Sí. Las mujeres también pueden tener inflamación de la próstata (prostatitis), infecciones, tumores e incluso cáncer. El problema es que, como no se reconoce como un órgano en sí, no hay protocolos clínicos claros para evaluarla. Mientras que los hombres tienen revisiones prostáticas a partir de los 50 años -o antes si hay factores de riesgo-, nosotras ni siquiera sabemos que la tenemos. La diferencia no es sólo médica, es profundamente política: las decisiones sobre investigación, diagnóstico y tratamiento no son neutrales, sino influenciadas por normas sociales, culturales y políticas que priorizan unos cuerpos sobre otros.

¿Y QUÉ SUCEDE EN LA MEDICINA?

Jenny: Es impresionante que aún en el año 2025 con todos los cientos de datos que demuestran que las mujeres tienen una zona que histológicamente, por ultraestructura, por marcadores moleculares específicos, por visualizaciones por ecografía, por MRI, experimentos con voluntarias, y el testimonio de millones de mujeres que lo experimentan, aún sigamos insistiendo que las mujeres no tenemos próstata. Esto es inadmisible en la medicina actual ya que, en otras áreas no relacionadas con la sexualidad, los evaluadores no piden esta cantidad de evidencias para aceptar una hipótesis y darle validez.

HACIA UNA SALUD SEXUAL INTEGRAL Y SIN TABÚES

Marta: La invisibilización de la próstata tiene consecuencias reales: nos limita el conocimiento sobre nuestro cuerpo, empobrece nuestra experiencia del placer y deja sin diagnosticar posibles patologías. Si estás leyendo esto, empieza por lo más sencillo y lo más radical: mírate, reconócete, nómbrate. La próstata existe, aunque hayan querido borrarla. Redibujar el cuerpo es un gran acto de amor propio.

Jenny: Es urgente que la comunidad científica divulgue el conocimiento sobre la próstata en las mujeres sin reproducir lo que la antropología llama ‘ignorancia desde el conocimiento’. Necesitamos revisar los datos con una mirada feminista, libre de sesgos androcéntricos. Y, sobre todo, construir redes entre investigadoras, profesionales de la salud y mujeres, porque el estudio de nuestro placer también nos pertenece.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICA

  1. Torrón M. and Torrón C. (2021). Tu cuerpo Mola. Aprende a descubrirlo. Libro. Montena editorial.
  2. Graaf, R. (1672). De mulierum organis generationi inservientibus tractatus novus. Demonstrans tam homines & animalia caetera omnia, quae vivipara dicuntur, haud minus quam ovipara ab ovo originem ducere. 3, 64-72.
  3. Skene A. (1892). Treatise on the diseases of women for the use of students and practitioners. Second edition. Book.New York D Appleton and Company.
  4. Zaviacic, M. (1999). The human female prostate: from vestigial Skene’s paraurethral glands and ducts to woman’s functional prostate. Book. Slovak Academic Press.
  5. Helen E O’Connell  , Norm Eizenberg, Marzia Rahman, Joan Cleeve.(2008).The anatomy of the distal vagina: towards unity. J Sex Med. Oct;5(10): 2477-9.doi: 10.1111/j.1743-6109.2008.00875.x.
  6. Britt Haller, James Brock, Eric Chung and Helen E. O’Connell (2025). Comparison of female and male prostate glands. BJU Int 2025; 135: 582–585 doi:10.1111/bju.16646, 16648
  7. Campos-Salinas J and Santarone S. (2025). Biblioteca dibujos de educación en salud sexual feminista. Protegidos con derechos de autor. Se pueden utilizar previa autorización de sus autoras. /número de registro en https://www.safecreative.org/work-edit/2504141455692?10
  8. Campos-Salinas J (2023). La Próstata y la Eyaculación en las Personas con Vulva: ¿es un órgano invisibilizado por el sesgo androcéntrico? Tesis de Master. Protegidos con derechos de autor. https://www.safecreative.org/work-edit/2503111078749?7
  9. Huffman, J. W. (1948). The detailed anatomy of the paraurethral ducts in the adult human female. American journal of obstetrics and gynecology, 55(1), 86-101. https://doi.org/18918954
  10. Florian Wimpissinger, Robert Tscherney, and Walter Stackl. Magnetic Resonance Imaging of Female Prostate Pathology. (2009). J Sex Med 2009;6:1704–1711. DOI: 10.1111/j.1743-6109.2009.01287.x
  11. Tomalty, D., Giovannetti, O., Hannan, J., Komisaruk, B., Goldstein, S., Goldstein, I., & Adams, M. (2022). Should We Call It a Prostate? A Review of the Female Periurethral Glandular Tissue Morphology, Histochemistry, Nomenclature, and Role in Iatrogenic Sexual Dysfunction. En Sexual Medicine Reviews (Vol. 10, Número 2, pp. 183-194). Elsevier B.V. https://doi.org/35074318

Jenny Campos-Salinas

Doctora en Biología, Máster en Educación en Salud Sexual, investigadora en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). email: jennycampos@ipb.csic.es; Instagram: @jennycampossal

Marta Torrón Villalta

Fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y fisiosexología, Máster oficial en deporte sostenible y bienestar. email: hola@martatorron.com; Instagram: @martatorron