Gisela Pretel retrata la obesidad «Acompañando a Rosa”
Gisela Pretel (Motril, 1974) es fotógrafa documental y humanitaria. Lleva años retratando el trabajo de cooperación Cirugía en Turkana (Kenia). Del antagonismo entre el hambre y la obesidad, del querer entender la polaridad entre esos mundos, surgió el proyecto Acompañando a Rosa. Un viaje entre dos mujeres hecho desde el respeto, la distancia corta, la sinceridad, la honestidad y el querer servirse de la cámara para dar luz a una enfermedad que estigmatiza a quien la padece: la obesidad. Las cifras y las consecuencias la sitúan como una pandemia contemporánea. Su prevalencia mundial se ha triplicado entre 1975 y 2022. Se estima que en 2035 casi dos millones de personas la padecerán.
“Rosa era muy delgada. Desde pequeña tuvo mala relación con la comida. Era su cárcel y su refugio. Cuando la conocí estaba diagnosticada para someterse a una cirugía de by pass gástrico. Estaba animada. La operación fue bien. Llegó la pandemia y fue un paso atrás. La conozco desde 2018”, cuenta Gisela Pretel.
En el proceso de acercamiento entre ambas, en la idea de servirse de la cámara para dar luz a una enfermedad que es crónica, multifactorial y recidivante, se ha puesto el foco en cómo la sociedad estigmatiza a las personas obesas. Si son mujeres, aún más. Rosa se dejó retratar en un camino de sufrimiento, de dudas, de luces y sombras, de muchas conversaciones, de risas, de esperanza para ayudarse y ayudar a entender tantas caras como tienen la obesidad.
“De mis años en África, viendo la cara del hambre, quería entender los porqués de la obesidad en el otro lado del mundo: hambre y obesidad. ¡Me crujía la neurona!”, admite la fotógrafa.
Se acercó a la historia de Rosa, una mujer que ahora tiene 60 años, que ha perdido peso, que parece salir del pozo a la luz, que es consciente de que hay que cuidarse y no obsesionarse con el peso, la talla. “Cuidar su salud mental es clave porque el exceso de peso en su caso va de la mano de la depresión”, cuenta Gisela.
La exposición incluye un vídeo multimedia con la grabación de las conversaciones en las que Rosa relata su historia en un pequeño pueblo cercano a Molina de Aragón. Separada, vive ahora con alguien. Tiene hijos y nietos. Ha sido cocinera, cuidadora de personas mayores y ha tenido un restaurante. Ahora cuida su huerto.
Retratar no es fácil. Poner el objetivo frente a una persona que está enferma aún es más difícil. “Tengo bastante fácil el acceso a las personas, la gente se siente cómoda. Antes me instruí para hablar sin herir porque es muy fácil meter la pata sin querer. Las personas se abren en canal para ti. Desde 2012 colaboro con el proyecto de cirugía en Turkana. Es una gran escuela. De hecho, uno de los cirujanos me presentó a Rosa”.
Acompañando a Rosa pone el dedo en el sistema sanitario. “Estaría bien que la exposición se viera en hospitales porque uno de los problemas en el sistema sanitario, entre los endocrinos, que en muchos casos estigmatizan a quien padece obesidad. Una persona con obesidad entra con un problema y te dicen, tú lo que tienes que hacer es adelgazar. Las comunidades científicas sí que saben cómo tratarlo, pero no ha calado en la sociedad. Por ejemplo, en Atención Primaria está cambiando, pero va lento”, opina la fotógrafa.
Giselle se ha servido de la fotografía más cinematográfica para recrear el pasado de Rosa, la documental clásica para acompañar las distintas etapas de Rosa y la fotografía simbólica para describir temas como la autoestima, la cronicidad de la enfermedad. De la oscuridad, la penumbra a la claridad para mostrar los altibajos de Rosa. Un video multimedia, con la música de Yago Fernández y su tema Behind the mirror, cierra la muestra.
El proyecto Acompañando a Rosa fue premiado, obtuvo una beca de la DKV Albarracín 2022 y se ha visto en Zaragoza, Igualada, Alcalá de Henares y Málaga. De momento.
Para quien quiera más información puede visitar la web de la fotógrafa Gisela Pretel
www.giselapretel.com