Entrevista. Anna Jeremias Marin. Miembro cooperativa Magranes
Anna Jeremias: “La vivencia de la insatisfacción con el cuerpo es una herida compartida”
Por Núria Beitia Hernández
Conversar con Anna es un placer. De forma amorosa nos recuerda que la diversidad no es algo propio de las personas “diferentes” sino una característica estructural de nuestra sociedad. Sus reflexiones y su activismo en el colectivo Magranes invitan a revisar el relato sobre la salud y el salutismo que impone un modelo de salud “perfecta” que resulta de la obligación individual y la responsabilidad moral. Frente a las violencias estéticas y la gordofobia, pedagogías de la ternura
-¿Dónde está el origen de su empeño y labor en aportar una mirada crítica a la presión estética y la gordofobia?
-Nace de la curiosidad y de acompañar procesos de vida, especialmente a mujeres, tanto a nivel individual como grupal. Asimismo, surge de la búsqueda y de la reconciliación y reapropiación que he tenido que hacer de mi propio cuerpo por el hecho de ser una mujer gorda. Las dos cosas me han llevado a explorar y a hacer un análisis crítico. Vengo de la psicología social y es importante tener en cuenta las narrativas que están presentes a nivel cultural y social, y que tienen un impacto en la mirada que ponemos a los cuerpos. Me he dado cuenta de que la vivencia de insatisfacción es una herida compartida, tanto en infancias y adolescencias como en adultas. Es algo que me preocupa y, puesto que soy activista, decido visibilizarlo. Una vez tomamos conciencia de que buena parte de ese malestar que sentimos y que está tan presente en el relato, sobre todo en la intimidad de las mujeres, lo siguiente es ofrecer propuestas terapéuticas y restaurativas.
-¿Cómo ha sido el paso desde lo personal a lo político, a lo colectivo?
-Por una parte, desde la investigación, colaborando con otras cooperativas, entidades, activistas, personas enfocadas desde esta mirada. Empezamos con el taller Perfectas e Imperfectas, en el que recogimos voces, sobre todo de niñas que, con 6-8 años, expresaban el deseo de transformar su propio cuerpo, pero no desde la fantasía y el gozo de vivir, sino desde el esconderse o desde el no querer ocupar espacio.
Vimos que nuestros infantes, adolescentes y jóvenes están performando el mundo adulto. La responsabilidad, antes que entrar a las aulas, es la de generar un espacio de revisión, de crítica y de análisis con las personas adultas, que somos las que estamos entregando este mundo autoexigente, a la vez que les decimos que son la generación complicada, los que están con las redes, los que lo hacen todo mal…
Reconocer que somos quienes ejercemos las opresiones que exige el sistema, por ejemplo, en la cultura de dieta, en la cultura del ejercicio, todo el aspectismo, es decir el deber de responder a un canon. Observar qué presión ejerzo para que coman, se muevan, se vistan, se relacionen con sus pelos y con su tamaño de una determinada manera. Darme cuenta de si yo también les entrego la creencia de que, para alcanzar el bienestar, la belleza, y/o el amor necesitamos cuerpos normativos cuando el propio sistema está diseñado para que nunca lleguemos a ser suficiente.
-¿Quiénes sois “Magranes”?
-Magranes somos una cooperativa de mujeres y de identidades disidentes. Nacimos acompañando la educación sexoafectiva y nuestro enfoque es el participar en una cultura feminista que transforme esos imaginarios y narrativas que nos generan malestar. Desde las prácticas pedagógicas o terapéuticas, utilizando también las artes escénicas o plásticas, revisar lo recibido para generar un análisis crítico y ofrecer a la sociedad otras maneras de estar, desde un sitio más tierno, más amoroso.
El acceso a los materiales es gratuito porque la intención es que ese proceso cooperativo y de investigación, de toma de decisiones y de análisis crítico, tenga el mayor impacto a nivel social.
-¿Qué necesitamos saber y practicar para bientratar y no generar presión estética las personas profesionales de la salud?
-Ha habido y hay una alianza entre las violencias estéticas y la salud. Se ha generado una narrativa en la que la salud y, especialmente, el salutismo han ocupado un espacio de agresión directa sobre el cuerpo de las mujeres. Las más afectadas somos las personas gordas ya que, ante ellas, los profesionales de la salud se han permitido escogernos como representantes de un lugar al cual nadie debe llegar. Si el estigma de peso es algo que está muy presente a nivel social, aumenta cuando acudimos a recibir atención médica. Toda esta narrativa y protocolos que hacen que el índice de masa corporal, la mirada pesocentrista en las gestaciones o en el acompañamiento de las crianzas, esté tan presente, ha dificultado la garantía de derechos, sobre todo a nivel de salud. Somos muchas personas gordas que no sentimos que los espacios de salud sean seguros para nosotras por lo que, a día de hoy, hay personas que no reciben una atención adecuada por temor a sentirse violentadas.
Para empezar a hablar de salud, lo primero es que no haya discriminación y que haya igualdad en los protocolos y en los procedimientos. Si a mí me duele la rodilla, igual que a mi vecina, sea ella delgada, alta o como sea, quiero que me hagan el mismo procedimiento que a las otras. Es necesaria tanto la correcta atención desde los derechos como esa mirada empática hacia quien está delante y recordar, como nos enseña Marilyn Wann, que “la única cosa que alguien puede diagnosticar con algo de certeza al mirar a una persona gorda es su propio nivel de estereotipos y prejuicios contra las personas gordas”.
En salud hay mucho trabajo por hacer: necesitamos que nos acompañen en pediatría, en atención primaria, en enfermería… con una mirada a la salud más amplia e integrativa. Hay personal sanitario con conciencia que se da cuenta de que la gordofobia afecta a la salud emocional, mental y física de las personas gordas y también de las no tan gordas, pero hay profesionales de la salud que no.
-¿Qué nos recomienda para tratar y/o acompañar?
-Situarnos con una mirada afirmativa hacia la vida, las ganas de vivir y el placer, que veamos que la alimentación, el ejercicio y el movimiento desde un lugar de conexión y no desde esos discursos restrictivos que siguen instalándose en el cuerpo de las mujeres y de las niñas. Creo que hemos de dejar de tratarnos y de tratar mal.
Salir del relato de la hipervigilancia y del control porque eso nos sigue desconectando. Creo que las violencias estéticas nos alejan de la soberanía de escoger algo porque quiero o hacerlo para cumplir con los indicadores que me validan e incluso me ofrecen esa “superioridad moral y social” que consiste en responder a lo que se me dice que es ser una buena ciudadana saludable. Ahora mismo se está confundiendo la salud con “el relato de la salud” y allí no hay bienestar ya que la hipervigilancia lo que acentúa son los niveles de ansiedad y España es el lugar del mundo donde más mujeres están consumiendo benzodiacepinas. Nunca se había visto tan alto nivel de ansiedad, también en infancia y adolescencia. La hiperproductividad, la hipervigilancia, el hipercontrol, el temor a no ser suficientes, se han de revisar. La salud es más que un lugar aséptico. Salud es bienestar, autonomía y soberanía. Y también es ese espacio de equilibrio. Si no hay relax, disfrute y goce, para mí no hay salud.
-¿Qué es lo peor que nos hace el patriarcado cuando se disfraza de presión estética?
-Desconectarnos del deseo, del placer, de la acción colectiva, de esa ternura radical y de la autonomía corporal, en definitiva, de la libertad en el cual mi cuerpo puede ocupar el espacio que ocupa y tener su propia voz para ir defendiéndose de todo el machaque que se nos entrega.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
- Anna Jeremias y Noemí Muñoz. (2024). Cos Rebel. Guia jove. Il·lustracions d’Intramarina. Edició Magranes SCCL. Departament d’Igualtat i Feminismes de la Generalitat de Catalunya. https://www.magranes.com/materials-propis/
- Clara Martínez Hernández i Teo Juventeny Albuixech. (2019). Sabotejar el patriarcat, construir justícia eròtica. Claus reflexives per a l’educació sexual (V). Sexualitats i Sida Studi. Il·lustracions de La Clara. https://drive.google.com/file/d/11u0C8Th6SDirI9x9CZB3ZosJPmAxDtFb/view
- Magdalena Piñeyro Bruschi y Paloma Pérez Reyes: Guía sobre gordofobia. Un paso más hacia una vida libre de violencia. Instituto Canario de Igualdad, 2020. https://jornadasgordofobiayviolenciaestetica.com/guia-basica-sobre-gordofobia/