Enfrentamiento de la violencia contra mujeres indígenas en una ciudad polo en el sur del Brasil
ENFRENTAMIENTO DE LA VIOLENCIA CONTRA MUJERES INDÍGENAS EN UNA CIUDAD POLO EN EL SUR DE BRASIL: APROXIMACIONES DESDE LA ETNOPSICOLOGÍA Y LA PRÁCTICA FEMINISTA INTERCULTURAL
El artículo consiste en un relato de experiencia de actuación con mujeres indígenas de la etnia Kaingang, orientada a enfrentar la violencia de género, desarrollada por el proyecto de extensión “Núcleo Maria da Penha”[1] de la Universidad Estatal de Maringá (NUMAPE/UEM) conjuntamente con la Asociación Indigenista de Maringá (Assindi) en una ciudad polo del sur de Brasil. Maringá es una ciudad de medio porte en el sur de Brasil, que tiene una red de atendimiento a las mujeres en situación de violencia, siendo por eso considerada una “ciudad polo” [2]. Entre los órganos de la red de atendimiento en la ciudad está el Numape/UEM, financiado por la Secretaría de Ciencia y Tecnología del Estado de Paraná (SETI-PR/Brasil)[3]
El Numape/UEM tiene como objetivo desarrollar acciones que promuevan la acogida y asistencia jurídica gratuita para el acceso a la justicia de mujeres que se encuentran en situación de violencia y que necesitan protección para que se garanticen sus derechos, además de la separación del agresor; desarrolla acciones de prevención, por medio de prácticas socioeducativas, articulación y movilización social, con el objetivo de enfrentar la violencia contra las mujeres, así como fortalecer la red de protección y sensibilización de la población sobre los derechos de las mujeres, teniendo como marco legal la Ley 11.340, de 7 de agosto de 2006, Lei Maria da Penha.
El Numape/UEM actúa a partir de tres ejes: intersectorialidad, interseccionalidad e interdisciplinariedad, comprendiendo que las vulnerabilidades y el enfrentamiento de la violencia ocurre a partir de la transversalidad de género articulada a los diferentes marcadores de identidad de las mujeres como raza/etnia, territorio, clase, etc. Posee un equipo interdisciplinar, compuesto por psicólogas, abogadas y estudiantes.
La Assindi es una organización de la sociedad civil que funciona como Casa de Paso Indígena y tiene como misión humanizar la estancia de los pueblos indígenas en la ciudad de Maringá. El equipo está compuesto por antropólogas, trabajadoras sociales y psicólogas. La Organización trabaja desde hace 25 años en Maringá con la población indígena Kaingang que se desplaza[4] desde la Tierra Indígena Ivaí, ubicada en el municipio de Manoel Ribas (Paraná/Brasil). Este grupo utiliza los servicios de la Organización de forma rotativa, es decir, mensualmente un grupo de 50 indígenas promedio desembarcan en la Asociación, intercambiando con otros 50 indígenas que ya son acogidas, estos grupos se subdividen según el grado de parentesco organizado en la comunidad.
Según el Informe sobre violencia contra los pueblos indígenas, difundido en 2024 por el Consejo Indígena Misionero (CIMI), con base en datos registrados en organismos oficiales, se registraron 411 casos de violencia cometidos contra pueblos indígenas, entre ellos: asesinatos, amenazas, lesiones corporales, racismo, discriminación y violencia sexual. El documento contiene veintitrés casos de violencia sexual contra indígenas, once de los cuales fueron cometidos contra niños o adolescentes. La falta de denuncia y de un registro específico de la identidad étnica y el género de las víctimas torna invisible la situación en la que se encuentran las niñas y mujeres indígenas. El mismo informe presenta datos más alarmantes sobre la mortalidad infantil: en 2023, se produjeron en todo el país 1.040 muertes de niños indígenas de 0 a 4 años, catalogadas como “violencia por omisión de las autoridades públicas”.
Ante este escenario, entre las actividades preventivas relacionadas el mes de marzo, el Numape/UEM y Assindi decidieron realizar una acción conjunta para abordar la violencia de género con las mujeres indígenas de la comunidad Kaingang, que estarían en pasaje por Maringá. Resulta que, la psicóloga de la Assindi relató las dificultades existentes en tratar el tema desde un abordaje occidentalizada y etnocéntrica, una vez que la “Lei Maria da Penha” o el mismo tema de derechos de las mujeres no era un asunto sobre lo cual la comunidad aceptaba tratar así, de una forma abierta y descontextualizada.
Una vez considerado importante tratar el tema – fue solicitado por mujeres indígenas – la metodología de trabajo no podría ser la tradicional, donde el Numape/UEM ya estaba preparado. El primer punto fue superar la preocupación con el acercamiento a la “Lei Maria da Penha” que algunos podrían tener y también abrir la conversación a las mujeres, y a todo el grupo que estaba de pasaje por la Assindi. Así que fue decidido que, desde un punto de vista intercultural, buscaríamos tratar de cosas que acercaran las mujeres participantes del Numape/UEM a las mujeres indígenas que sería la cuestión del acoso callejero.
La metodología propuesta consistió en una rueda de conversación que se inició con la visibilización de la violencia a la que están expuestas las mujeres en entornos urbanos en los que el género es un factor determinante de vulnerabilidad, afectando de manera diferenciada a hombres y mujeres. Inicialmente se proyectó un video[5] sobre la violencia de género que afecta a las mujeres no indígenas en espacios urbanos, así como los sentimientos movilizados en estas mujeres. La proyección del video fue seguida de un debate en el que mujeres indígenas expusieron la violencia de género a la que se enfrentan en espacios urbanos. Finalmente, elaboraron carteles con recortes y collages, en los que expresaron su sentir y expectativas frente a la violencia cultural de género que enfrentan en los espacios urbanos.
Según Bairrão (2017), para el trabajo profesional de las psicólogas involucradas en la complejidad de las acciones con pueblos indígenas, es necesario el diálogo con las etnoteorías psicológicas nativas. Así, es necesario evitar desposeer a la otra persona de su propia comprensión de sí misma y del mundo, y para poder dialogar con la comunidad Kaingang en este contexto, fue necesario repensar el modelo de intervención psicológica, sin necesariamente traducir las experiencias culturales sobre la violencia colonial que enfrentaron las mujeres indígenas.
En este sentido, en lugar de proponer una intervención centrada en la “Lei Maria da Penha” – que podría ser vista como violencia colonial se buscó actuar con los derechos humanos de las mujeres por medio de una escucha etnocentrada, en la que las mujeres revelaron su comprensión de la violencia que enfrentan, en la que hay una interseccionalidad entre género y raza/etnicidad marcada por la sexualización de sus cuerpos, un legado colonial traducido en las cifras de violencia sexual contra mujeres y niñas indígenas.
Además de denunciar la sexualización de sus cuerpos, las mujeres también expresaron su deseo de una cultura permeada por el respeto. La escucha etnocentrada en la promoción de los derechos de las mujeres indígenas es, por tanto, una escucha permeada por el deseo ético, como postula la antropóloga Rita Laura Segato (2006, p. 236):
[…] el deseo ético es el principio que promueve la expansión de los derechos en su movimiento universal. El anhelo ético es un movimiento hacia el bien no alcanzado, una apertura alimentada por la presencia de la otredad y que se manifiesta en la experiencia de insatisfacción con respecto tanto a los estándares morales compartidos, que nos hacen miembros naturales de una comunidad moral, como a las leyes que guían nuestra conducta en la sociedad nacional de la que formamos parte.
La voluntad ética de promover los derechos humanos de las mujeres requiere escuchar y participar de las mujeres indígenas en la construcción de prácticas preventivas y de cuidado.
Martinez de Bringas (2003) pondera que los procesos de conquista y colonización trajeron consecuencias en el plan de la hermenéutica de los derechos humanos, que no atiende a las necesidades particularizadas de los pueblos indígenas.
Así, el Numape/UEM, proyecto con enfoque en los derechos humanos de las mujeres y la Assindi, directamente involucrada con la comunidad Kaingang, tuvieran que hacer la búsqueda de puentes interculturales para que el diálogo a ser establecido entre actores indígenas y no indígenas ganase sentido para todas las partes. Como primer resultado de la acción fue posible verificar que, a partir de la creación de espacios de encuentro y respetando las diferencias y las cosmovisiones, fue posible desarrollar la identificación de las violencias contra las mujeres indígenas y la necesidad de respetar su derecho a la dignidad humana.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
BAIRRÃO, José Francisco Miguel Henriques. Protagonismo epistêmico dos povos indígenas: o papel da etnopsicologia. Psicologia para América Latina. p.53-62, 2017.
COMISSÃO INTERAMERICANA DE DIREITOS HUMANOS. Relatorio 54/2001. Caso 12.051 Maria da Penha Maia Fernandes. Disponible en https://cidh.oas.org/annualrep/2000port/12051.htm. Acceso abril. 2025.
CONSELHO INDIGENISTA MISSIONÁRIO. Relatório: Violência Contra os povos indígenas no Brasil (Dados de 2023). Brasília. Relatório Técnico, 2024. Disponible en: https://cimi.org.br/wp-content/uploads/2024/07/relatorio-violencia-povos-indigenas-2023-cimi.pdf. Acceso en abril 2025.
MARIA DA PENHA: un caso de litigio internacional. CLADEM. 2011. Disponible en https://youtu.be/tu1ZVsRhPh0?si=52D5yluXnlC8KCCZ. Acceso en abril 2025.
MARTÍNEZ DE BRINGAS, Asier. Los pueblos indígenas y el discurso de los derechos. Bilbao. Universidad de Deusto, 2003. (Cuadernos Deusto de Derechos Humanos, n.24).
SEGATO, Rita Laura. Antropologia e direitos humanos: alteridade e ética no movimento de expansão dos direitos universais. Mana, v. 12, n. Mana, 2006 12(1), p. 207–236, abr. 2006. Disponível em https://www.scielo.br/j/mana/a/tRYDbBv8ZQf9SJmpvSywtjb/?lang=pt# Acceso em abril 2025.
[1] Maria da Penha es una referencia en la lucha feminista en Brasil. Es farmacéutica, sobreviviente a dos tentativas de feminicidio por su expareja, siendo que en uno de ellos perdió la movilidad de las piernas, llevándola a una debilidad permanente. Con su lucha y la de los movimientos feministas en América del Sur, logró obtener recomendaciones del Sistema Internacional de Derechos Humanos hacía el Estado brasileño. La ley de enfrentamiento a la violencia doméstica y familiar, Ley 11.340, de 7 de agosto de 2006, es conocida como “Ley Maria da Penha”. Para un mayor conocimiento, indicamos la lectura de la Recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Relatorio 54/2001; Caso 12.051 Maria da Penha Maia Fernandes) y el cortometraje “Maria da Penha: un caso de litigio internacional”, elaborado por el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM).
[2] Maringá tiene una población estimada de 409.657 personas (IBGE/2022) y un índice de desarrollo humano (IDH) de 0,808, lo que la ubica como 23º ciudad en el ranking de desarrollo humano en Brasil, de acuerdo con el Atlas de Desarrollo Humano de 2013.
[3] La red de apoyo, prevención y enfrentamiento de la Violencia contra las Mujeres de Maringá, de acuerdo con el Decreto n. 1644/2021, es compuesta, por varios órganos como Secretarias Municipales, Judiciario, Fiscalía, hospitales de referencia, Comisaria Especializadas etc.
[4] La etnia Kaingang está presente en los Estados de la región sur e sudeste de Brasil (Paraná, Santa Catarina, Rio Grande do Sul e São Paulo). Sus desplazamientos en la región están relacionados a la venta de artesanía, acceso a servicios públicos etc.
[5] Se trata del documental “Chega de fiu-fiu”, que significa algo como “Basta de acoso callejero” Disponible en em http://www.taturanamobi.com.br/film/chega-de-fiu-fiu. Acceso Abril/2025.