Lo personal es político. Mi medicina

– ¿Seguro que no tienes mucho estrés?

– Sí, claro. Tengo una amiga ingresada. Está muy enferma. Tengo mucho trabajo y un hijo pequeño.

– No tienes factores de riesgo e irás a casa.

– ¿Pero ¿qué hago? Tengo dolor torácico con el esfuerzo. Esto siempre ha sido una angina de pecho, por lo menos esto aprendí en la Facultad.

– Es un dolor atípico. Troponinas normales, electro normal. No debes hacer nada porque no tienes nada en el corazón.

– ¿Y qué me miro? ¿Qué hago? ¿Qué tengo? -Mientras, pienso: quizás me pido un TAC… quizás tengo un cáncer de pulmón. Mi médica de familia y reumatólogo ya me visitaron. Pienso más: pero también tengo un dolor en el pecho cuando hago esfuerzo. No es opresivo, no es un dolor ‘típico’, lo tengo en distintos lugares del pecho. Incluso es ‘palpable’ pero no lo cuento para que me escuchen. No tengo vegetatismo, ¿o tengo? Sé que no es ansiedad. Un dolor torácico con el esfuerzo es una angina, ¿no? Dudo.

– No tienes nada. Contrólate la presión arterial.

Las pruebas cardiológicas son normales y más allá, no me orientan. Así que pido -suplico- una prueba para comprobar la circulación pequeña del corazón (las mujeres solemos tener esta afectación) y me compro un antidepresivo para tratar una depresión que no creo padecer.

– Te hacemos la prueba que pides, pero para darte el alta. No tienes nada en el corazón. Incluso la coronariografía es normal. Debes plantearte otro tipo de especialista.

Cinco meses después de esta clínica tan limitante, que me hace sentir enferma y sin fuerzas, por fin tengo resultados. Estoy enferma de forma oficial. Mis médicos se congratulan por el acierto de haberme pedido la prueba y le quitan importancia a la enfermedad: ‘no precisas un stent’.

Siento rabia e impotencia, siento que la medicina no puede basarse en pruebas, que la medicina se basa en la escucha, en el habla, en dar crédito a la palabra del enfermo. ¿Si no, cómo se inicia el acto médico?

¿Qué nos ha pasado? ¿Cuándo dejamos de escuchar? ¿Cuándo dejamos de empatizar?

Miro largamente el antidepresivo en el cajón y pienso en cuántas mujeres tienen sus vidas en pausa por falta de diagnóstico. Tenemos una asignatura pendiente con la escucha, otra con la medicina de género y otra asignatura pendiente con la calidad de vida de las mujeres. Tenemos mucho trabajo en CAPS:

Hasta un 50% de las mujeres pueden presentar coronariografías y otras exploraciones cardiológicas normales a pesar de tener alteraciones coronarias que originan síntomas ‘atípicos’ (que significa diferentes a los que padecen los hombres). Las mujeres acostumbran a sufrir alteraciones microvasculares de difícil manejo clínico por peor respuesta a tratamiento farmacológico que los hombres y peor calidad de vida tras el diagnóstico. 

Mercè Botinas

Médica de familia. Centre de Diagnòstic i Tractament. Barcelona.