Proteger la salud mental materna es proteger a la infancia

SALUD GESTACIONAL, UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA

Atender y cuidar la psiperanatalidad en sus diferentes tiempos es una prioridad. No atenderla tiene graves repercusiones para la salud poblacional. Existe un déficit en la atención durante la gestación y previamente a ésta, pues un 75% de mujeres no reciben un diagnóstico ni el tratamiento adecuado; 1 de cada 5 mujeres experimenta Trastornos Mentales Perinatales; entre el 20 y el 25% de los embarazos terminan en aborto espontáneo o muerte fetal; 7 de cada 10 mujeres ocultan sus síntomas por el estigma social; 1 de cada 10 padres desarrolla depresión durante este tiempo (1). El sufrimiento emocional y las enfermedades mentales perinatales no tratadas derivan en problemas mayores que afectan a la madre, al vínculo madre-bebé, al neurodesarrollo de las criaturas a largo plazo, y a la familia. Diversos estudios nos muestran afectaciones en la descendencia como peor salud física, bajo peso al nacer y alteraciones en el crecimiento; en las niñas, las afectaciones son a nivel emocional (2), y en niños, a nivel cognitivo y conductual (3). Otros aspectos a tener en cuenta son que se diagnostican más mujeres con TMP a causa de factores biológicos, culturales y sociales (4), que los cambios socioculturales en la familia como institución y el mercado laboral, agravan el problema, y que los servicios públicos en salud mental perinatal son insuficientes (5).

Preconcepción-Gestación-Parto-Puerperio-Postparto-Crianza 0 a 3 años del bebé

En el período perinatal la mujer experimenta una crisis vital dónde su cerebro cambia y no volverá a ser el mismo desde el primer momento en que sabe que está embarazada -e incluso antes-, cuando nace el deseo de la maternidad. Estos cambios son también a nivel hormonal e inmunológico. Vivirá una transformación, desarrollo y crecimiento personal, muchos aprendizajes, oportunidades y descubrimientos; a la vez, experimentará vulnerabilidad y ambivalencia pues es un período de gran exigencia física y también de una gran demanda emocional. La mujer movilizará todos sus recursos internos para el afrontamiento de dificultades, el goce de las alegrías. y el tránsito a su nueva identidad. Algunas dificultades a afrontar en pre gestación tienen que ver cuando hay diagnósticos de infertilidad y esterilidad. En los tratamientos de reproducción asistida es frecuente que aparezca ansiedad, depresión, ira, miedo, culpa, duelos no elaborados después de, probablemente, una historia de abortos. Un embarazo no deseado también es vivido de manera muy diferente a un embarazo deseado. En el primero, hay sustento físico, pero no emocional hacia el feto; también dudas y preocupación y puede haber rechazo; en el segundo, es momento de preparar cuerpo y mente para estar en las mejores condiciones posibles para albergar ese ser sintiente que es el bebé, darle cobijo en convivencia constante durante 24 horas al día y 9 meses. Esta re-evolución emocional puede convertirse en la presencia de sintomatología que puede pasar desapercibida, y por ello hay que deconstruir un mito:  la gestación no supone un estado protector para la salud mental de la mujer. Importante, pues, cuidar y/o reajustar la forma de vivir, los pensamientos, sentimientos, imaginando cómo será ella como madre y cómo será ese ser en pleno desarrollo de sus potencialidades físicas, emocionales, intelectuales y éticas. Afortunadamente, el proceso de parto suele desenvolverse sin mayores complicaciones, excepto salvedades, siendo el cómo se nace un hito muy importante en la vida presente y futura. La criatura espera ser recibida con amor, cuidado y admiración tras su camino y necesitará del cuerpo de la madre, piel con piel. Por eso en el postparto y en la primera crianza es necesario garantizar la presencia de la madre para el bebé. Se necesita tiempo para vincularse, conocerse, reconocerse, adaptarse, facilitar la sintonía de la díada y el inicio y mantenimiento de la lactancia. Atención a la sensibilidad de la madre ya que hay evidencia de que el malestar emocional puede tener consecuencias en los ámbitos del desarrollo biosocial, cognitivo y psicosocial del bebé; respetar los ritmos propios, descansar, dormir  y realizar actividades placenteras en el día a día favorecerá el equilibrio de la nueva madre. Otras circunstancias que merecen especial visibilidad y cuidados sensibles por el tremendo impacto en la salud mental materna son: muertes perinatales, complicaciones obstétricas, parto traumático, prematuridad y violencia obstétrica.

Propuesta de protocolo para cuidar la salud mental materna

La Organización Mundial de la Salud (OMS) plantea que se implementen los cuidados de salud mental perinatal dentro de la salud materno infantil. Para garantizar la asistencia primaria, secundaria y terciaria de la salud mental perinatales de las madres, bebés y familia, nos enfrentamos a un desafío enorme, más la ignorancia ya no es excusa. Hoy comprendemos el padecimiento de las mujeres y madres y podemos actuar con eficacia y eficiencia para, no solamente restablecer su salud mental, sino para contribuir a prevenir la salud de las generaciones siguientes.  El tiempo es ahora, siendo importante empezar en la etapa prenatal, es decir, cuanto antes mejor, y trabajando desde un enfoque biopsicosocial y salutogénico versus patológico. La acción es llevar a la práctica protocolos basados en: 1) Programas psicosociosanitarios de prevención e identificación temprana de los problemas de salud mental materna que, junto a la investigación, los gobiernos e instituciones sanitarias han de saber que es la Inversión más económica y eficiente en salud para la comunidad (6). la cual ha de situar los recursos al servicio de la díada, incluir en los seguimientos del embarazo y las postparto cribas de violencia de género e intervención temprana ante dificultades emocionales, a fin de poder evitar las repercusiones expuestas anteriormente.2) Cuidados y cuidados sensibles al trauma: haciendo que las mujeres se hagan protagonistas de su propia salud, y estén en condiciones de estar presentes para sus bebés. Tener en cuenta el bebé como ser sintiente, sus necesidades y sus derechos, sabiendo que los niños y las niñas de hoy serán los adultos del mañana. La salud mental de la humanidad depende de todo lo que ahora les cuidemos para que desarrollen un apego seguro. Ahora es el momento para establecer y fortalecer el vínculo en la díada con una intervención temprana e interdisciplinar, la cual aumente la percepción de competencia en la madre. 3) Acompañamiento: creando espacios grupales de cuidados y sororidad de apoyo a la maternidad y a la crianza como lugares cohesivos, de construcción de confianza y resiliencia, dónde facilitar conocimientos de psicología de la maternidad, compartir, validar la voz de las mujeres-madres, conocer acerca de los procesos psíquicos de su nueva identidad, darles recursos y herramientas, ayudarlas a que descubran e identifiquen sus capacidades personales y mejoren su bienestar emocional, fomentando el vínculo con el bebé y teniendo en cuenta variables socioculturales, ya que la maternidad es un proceso único para cada mujer y para cada país de origen. 4) Profesionales terapeutas en psiperanatalidad de diferentes disciplinas hemos de estar formados y actualizados permanentemente, siendo imprescindible una mirada, sensibilidad y autocuidado para sentirnos preparados en la atención integral. Ser continente y espacio seguro dónde las mujeres y las madres puedan retornar. La mejor intervención y apoyo psicosocial posible es hacer que la madre se sienta sostenida para que pueda establecer y sostener el vínculo con su bebé durante el embarazo, el postparto y la crianza. Con cada nueva criatura, nace una nueva madre. Proteger la salud mental materna es proteger a la infancia.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Lola Márquez Borrull

Psicóloga Perinatal e Infanto Juvenil. Coordinadora del GT de Salud Perinatal CAPS-RedCAPS. lolamarquez.psicocoach@gmail.com - @viure_en_femeni