Entrevista. Anna Freixas
“SE HA MEDICALIZADO LA MENOPAUSIA PARA HACER NEGOCIO”
Su voz es pionera en los estudios de gerontología con perspectiva de género. Nacida en Barcelona, puso el mundo al revés con su libro Yo, vieja. La revista The Lancet le ha dado la razón al desmentir a quienes sostienen aún que la menopausia es una enfermedad. En su último libro, Nuestra menopausia: una versión no oficial habla claro. “Se ha medicalizado la menopausia para hacer negocio”. Es integrante de la Comisión de la Verdad, que investiga las muertes en las residencias durante la pandemia por COVID-19.
De aquel Abuelas, madres, hijas… ¿Cómo han envejecido Anna Freixas y las mujeres?
Creo que del original del libro hasta ahora han pasado 20 años. Anna ha envejecido, se ha jubilado, de vivir en Córdoba se ha trasladado a Barcelona. Podríamos decir que han pasado cosas importantes en mi vida personal. He envejecido y he conseguido integrarme, recuperar amistades, hacer nuevas. Es un envejecimiento bastante agradable en contra de los estereotipos que afirman que no se hacen nuevas amistades. En la sociedad, las nuevas ancianas somos unas viejas 8.0 que tenemos vida propia, que no nos parecemos al estereotipo que tenemos en mente.
Vivir el envejecimiento está ligado a la economía y a la salud. En su visión positiva no se deben ocultar otras realidades más duras: mujeres, solas, enfermas. ¿Cómo les decimos, entonces, que envejecer es bueno?
Creo que hay de todo y a todas las edades. Hay enfermedades a los 12, a los 30 años, a cualquier edad, y soledad y pobreza en todas las edades. Quiero decir que evidentemente ser vieja, sola y pobre es un mal programa, desde luego, pero tampoco es bueno tener 40 años, 3 criaturas, no tener dinero, tener problemas de vivienda. La vida no es un campo de rosas pero no es solamente un campo de espinas. Lo que hago es tratar, reconociendo que hay problemas que se producen más en la vejez, que también hay a nuestro alrededor un buen plantel de mujeres que envejecen bien. Si miras la asistencia de mayores a centros cívicos, casales, universidades, hay una incorporación importante de las nuevas longevidades. La clave está en que vivimos más y con mejoras aportadas en el siglo XX que se ven en la calle.
Mejoras ligadas al estado del bienestar que corre peligro con el aumento del neofascismo. ¿Qué hacer frente a ello?
Como en todo, lo más importante es la educación y la formación e información. Muchas de las que se apuntan a este ideario no han leído ni medio folio de lo que significa. Y luego mucho neofascismo, pero después son los primeros que van a un centro de salud y se benefician de las ayudas estatales. ¡Están en peligro porque su discurso destruye el estado de bienestar!
La intención de voto entre los jóvenes, sobre todo chicos, favorece a la extrema derecha. ¿Qué opina?
Este auge es muy preocupante y va acompañado de un discurso antifeminista, que si las mujeres vamos a por los hombres, frases así. Es un discurso que no se sostiene en pie. Perder privilegios cuesta y los chicos se dan cuenta de que cosas que tenían gratis por ser XY ya no, que tienen que trabajar y estudiar. Las chicas estudian, son más perseverantes. Ellos quieren seguir viviendo del cuento.
Cada vez se publican más noticias de personas que mueren solas. Ya no suena a distopía y en Japón e Inglaterra se han creado ministerios de la soledad. ¿Tendríamos que imitarlos?
En Japón o Inglaterra el concepto familiar está menos desarrollado que entre los latinos. Tenemos soledad y no deseada, pero no es la lacra que representa en estos países. Evidentemente todo lo que se haga en favor de la vejez es interesante pero también hay muchas organizaciones que están atentas como Amigos de la Gente Mayor y muchos más, luego están las actividades en centros cívicos, en barrios. Las nuevas ancianas y ancianos se incorporan mejor a esto. Entre las ancianas de hoy y las de hace cuarenta años hay un salto cualitativo. Las ancianas de hoy tienen más formación, están en redes, el feminismo antes no estaba tan desarrollado. Lo cual no quita que no haya personas que se sientan y estén solas.
En MYS se publicó un artículo sobre las muertes en residencias en la pandemia. ¿Cómo está yendo la Comisión de la Verdad?
No va para adelante. Hay pequeños éxitos, sentencias que reconocen el daño sufrido, pero no esta cifra de los 7.291 fallecidos. Espero que durante mucho tiempo, por la noche, se le aparezcan a la Ayuso como una pesadilla, porque es de justicia que la gente reciba alguna respuesta, alguna justicia en este tema.
¿Qué aporta el feminismo a este genocidio en Gaza, al mundo de guerra?
R: La paz siempre ha sido un tema que ha interesado a las mujeres porque son las que sostenemos la vida, en la medida que no podemos aceptar la guerra y menos el asesinato, y menos este genocidio, el hambre, con los niños, la deshumanización. No podemos hacer nada más que hablar de ellos, no consumir determinados productos implicados en la economía de la guerra sionista, pedir a los gobiernos que reconozcan a Palestina, que rompan relaciones con Israel.
En su libro Nuestra menopausia: una versión no oficial vuelve a hablar de un tema tabú que ya tocó veinte años atrás. Lo hace desde la normalización de una fase de la vida. La revista The Lancet le ha dado la razón. Todo un logro.
Sí, la verdad es que la reedición del libro salió en febrero de 2024, y 15 días después se publicó el monográfico que The Lancet dedicó a este tema: ‘Ha llegado la hora de tener una conversación equilibrada sobre la menopausia’, escribieron. Ahí reconoce que se ha medicalizado un proceso natural y que este delito médico, iatrogenia se llama, ha causado dolor y muchas muertes, es decir, cáncer, ictus, problemas cardiovasculares de muchos tipos. Si en algunos casos la terapia hormonal puede ser necesaria, en ningún caso es inocua. Lo explica la revista y también hace hincapié en aspectos socioculturales. La menopausia ha tenido una estigmatización patriarcal para que los hombres puedan dedicarse a tener relaciones con chicas de 20 y 30 años. La estigmatización de la menopausia tiene 60 años. Se decidió hacer un negocio con ella. Aterrorizar a las mujeres. Si preguntas a una chica de 35 años sobre la menopausia tiene miedo. ¿Cuándo hemos tenido nosotras a los 35 años miedo a la menopausia? Lo que les digo es que hablen con sus madres, amigas, hermanas mayores. Hay un diccionario árabe que habla de la menopausia como la edad de la liberación. No hay mucha bibliografía que hable de la bondad de la menopausia. Carmen Sáenz Buenaventura, una psiquiatra importante, decía: ‘la menopausia como una bella capa todo lo tapa’. Tú tienes 50 años y te duele una muela, y es la menopausia.
También lo dicen con la menstruación. ‘Ah, es que estás…. en esos días’.
Sí, es verdad (risas). Una amiga decía. ¿Estás con la regla?, cuando le preguntaban, y ella respondía: ‘¿Y tú con lo de todos los días?
¿Una mirada misógina hacia el cuerpo de la mujer?
Y sobre todo hacia la vida. Es la idea de que solo valemos para la reproducción. Que la menopausia es el principio del fin cuando en realidad nos libramos de la feminidad tóxica, de ser muy femeninas, muy condescendientes. Recuperamos las riendas de nuestra vida.
¿Cómo reeducamos a las mujeres jóvenes que están con patrones machistas?
El sistema es muy perverso, el capitalismo ha decidido hacer negocio con nuestro cuerpo. A las jóvenes les dicen ahora que necesitan tomar complejos de esto, de lo otro para prepararlas luego para la menopausia. El negocio sin fin. Después de que se parara la investigación sobre la menopausia, vistos los problemas con el tratamiento hormonal, escuchas, a veces, a los ginecólogos decir que ‘las españolas sois hormonofóbicas’. Ya no van tan confiadas, muestran reticencias, han leído, han hablado. Hacen preguntas. ¡No se van a zampar cualquier cosa que se les de!
¿No cree que la estigmatización tiene que ver con la eterna juventud?
Susan Sontag decía que mientras nos hacemos mayores, ellos se hacen maduros y nosotras envejecemos. Pero no es así. Hay mujeres que tienen una menopausia y una postmenopausia preciosa. El mundo está cambiando.
Margaret Mead escribió, y usted lo recuerda, que “la menopausia es la recuperación de la voz”
Lo creo firmemente. Las mujeres la recuperan después de haberse dedicado a ser superfemeninas en la adolescencia, el periodo hormonal de las mujeres en que se dedican a gustar a los hombres. Cuando hablamos de “la liberación” es porque las mujeres dicen, hasta aquí, vuelvo a ser la niña que era, la persona que no se callaba. El mandato de la feminidad es la condescendencia. Cuando hablas claro no lo eres. Es la recuperación para llevar las riendas de nuestra vida.