El empleo del hogar: derechos, prevención y dignidad
La protección de la seguridad y salud en el empleo del hogar
Durante décadas, el empleo del hogar ha sido un ámbito invisibilizado en las políticas laborales y preventivas. A pesar de su carácter esencial para el sostenimiento de la vida, este trabajo ha sido relegado al ámbito privado en el que las mujeres han resuelto los cuidados con una histórica ausencia de derechos. En materia de prevención de riesgos laborales, este colectivo ha estado excluido del ámbito de aplicación de la Ley desde su promulgación, en el año 1995, hasta el año 2022, en que se publicó el Real Decreto-Ley 16/2022, de 6 de septiembre, para la mejora de las condiciones de trabajo y de Seguridad Social de las personas trabajadoras al servicio del hogar familiar, poniendo fin a esta desigualdad.
En septiembre de 2024 se consolidó este cambio histórico con la aprobación del Real Decreto 893/2024 que reguló por primera vez el derecho de las trabajadoras del hogar a la protección en materia de seguridad y salud laboral.
Este artículo presenta la magnitud del problema a partir de los datos más recientes, expone las principales carencias en seguridad y salud laboral de este colectivo y explica el alcance del Real Decreto 893/2024.
El colectivo de trabajadoras del empleo del hogar
Los datos disponibles para describir socio-demográficamente al colectivo son estimaciones. Aproximadamente un tercio de las personas que trabajan en esta actividad lo hacen sin contrato y, por lo tanto, no hay datos de registro. Según la EPA, en 2024 había 583.200 personas ocupadas en la actividad CNAE 97 Actividades de los hogares como empleadores de personal doméstico. Sin embargo, según los datos de afiliación, en 2024 había 364.300 personas afiliadas al S.E. Empleados de Hogar. Se puede estimar que hay unas 219.000 personas ocupadas que no están afiliadas a la Seguridad Social. Esta estimación es coherente con los datos obtenidos en la Encuesta sobre Salud Laboral en el Empleo de Hogar y Cuidados (Plataforma por un Empleo de Hogar y Cuidados con Plenos Derechos de Madrid y Equipo de Investigación ESOMI, 2024), que señala que un 36% de las trabajadoras lo hacen sin contrato ni alta en la Seguridad Social y con los datos del informe Trabajo invisible y cuerpos rotos: Radiografía del empleo de hogar y cuidados en España (Boneta et al., 2025), que indica que en 2024 existía un 32% de informalidad en el sector, un porcentaje que dobla la media nacional.
Además, esta encuesta de la Plataforma Empleo de Hogar y ESOMI (2024) también señala que un 39% trabajan como internas, con jornadas que superan habitualmente las 40 horas semanales y que, en la práctica, implican disponibilidad permanente. Casi el 50% recibe salarios por debajo del Salario Mínimo Interprofesional, apenas un 22% disfruta de vacaciones y solo un 13% de festivos. Según datos de la encuesta de Boneta et al. (2025), las trabajadoras de origen extracomunitario trabajan cinco veces más de internas que las de origen español y dos veces más que las de origen comunitario. En resumen, el sector se caracteriza por altos niveles de informalidad, precariedad laboral y desigualdad.
Según los análisis de Boneta et al. (2025) son mayoritariamente mujeres (87,21%) y personas con nacionalidad extranjera o con doble nacionalidad (69%), de las cuales un 87,4% son de origen extracomunitario. Los datos de la encuesta (Plataforma Empleo de Hogar y ESOMI, 2024) muestran un porcentaje aún mayor de mujeres: el 98% son mujeres, pero es coherente con el origen migrante (68%), con un 25% de ellas en situación administrativa irregular.
Este perfil confirma que se trata de un trabajo asentado en la desigualdad y la falta de derechos laborales reales. Estos datos reafirman la división sexual del trabajo en España que, además, está profundamente racializada.
Riesgos laborales en el empleo del hogar y su impacto en la salud de las trabajadoras
Las condiciones laborales descritas en la encuesta (Plataforma Empleo de Hogar y ESOMI, 2024) y en el informe Trabajo invisible y cuerpos rotos (Boneta et al., 2025) no solo reflejan desigualdades estructurales, sino que configuran un entorno de trabajo con alta exposición a riesgos de diversa índole que, cuando no son gestionados adecuadamente se traducen en daños a la salud física y mental de las trabajadoras.
Según la Plataforma Empleo de Hogar y ESOMI (2024) entre la exposición a riesgos que más informan se encuentran la sobrecarga de tareas (38%), la falta de reconocimiento (37%), jornadas largas y falta de descansos (25%), trabajo monótono y repetitivo (31%) y falta de intimidad en los trabajos internos y exceso de control en los empleos informales.
Dentro de los principales problemas de salud relacionados con el trabajo en el empleo doméstico se encuentran los trastornos musculoesqueléticos, los problemas de salud mental, como estrés, ansiedad o depresión y, en menor medida, otros como la dermatitis o las alergias, relacionadas con el uso de productos químicos o las lesiones como consecuencia de sufrir accidentes. En total, el 83% de las trabajadoras declara haber sufrido algún problema de salud derivado de su empleo (Plataforma Empleo de Hogar y ESOMI, 2024).
Según el informe de Boneta et al. (2025) el 90,6% de las trabajadoras encuestadas expresan haber sufrido dolores musculoesqueléticos en el último año, un 65,5% expresan haber sufrido estrés, un 59,2% ansiedad y un 36,7% depresión. Estos datos son coherentes a los expresados en la encuesta de la Plataforma Empleo de Hogar y ESOMI, (2024), que indica que entre los problemas psicológicos más señalados por las trabajadoras del hogar se encuentran el estrés (61%), la ansiedad (49%), la sobrecarga física y emocional (46%), la insatisfacción (40%) y la depresión (32%), efectos negativos que se pueden ver agravados en el caso de las trabajadoras en régimen interno. La sobrecarga de tareas, el tiempo insuficiente para realizarlas, la asignación arbitraria de las mismas, así como las situaciones de violencia o menosprecio podrían estar detrás de estos problemas, entre otras causas. Las internas y las trabajadoras sin contrato presentan mayores niveles de estrés, ansiedad y agotamiento emocional, debido a la disponibilidad permanente, la ausencia de intimidad y la inseguridad laboral.
No gestionar estos y otros riesgos laborales tiene también consecuencias en la salud física, de forma que el 67% de estas trabajadoras indican que sufren dolores en hombros, cuello, espalda y muñecas y un 40% de ellas dice sufrir problemas musculoesqueléticos crónicos. Estas situaciones se pueden prevenir adoptando medidas para el apoyo en la movilización de personas, el levantamiento de cargas, la adaptación de los utensilios de limpieza o la formación sobre cómo realizar las tareas de forma segura. La violencia y la discriminación son también riesgos importantes para este colectivo de trabajadoras, de forma que un 31% indican haber sufrido faltas de respeto, un 25% trato discriminatorio o amenazante, un 17% insultos y vejaciones y un 3% violencia física o sexual (encuesta, 2024) y el 49,2 % de las trabajadoras indicaron haber vivido algún tipo de violencia en el trabajo (Boneta et al., 2025). Estos porcentajes son más elevados entre las trabajadoras internas, las migrantes en situación irregular y las más jóvenes o mayores.
Un hecho revelador del estado de salud de este colectivo de trabajadoras del hogar son los datos de consumo de fármacos, así según la encuesta de la Plataforma Empleo de Hogar y ESOMI, (2024) casi el 70% de las trabajadoras encuestadas declara consumirlos regularmente, principalmente toman antiinflamatorios o analgésicos (63%), consume tranquilizantes, sedantes o somníferos (17%) y antidepresivos (12%). Por otra parte, también hay que considerar que el porcentaje de trabajadoras que no hace uso de una baja laboral cuando está enferma es elevado, un 44% admite acudir a trabajar estando enferma. Según datos del informe de Boneta et al. (2025) este porcentaje es aún mayor, el 74,3 % de las trabajadoras que indicaron haber enfermado en el último año han acudido a su puesto de trabajo enfermas alguna vez, es la principal estrategia cuando enferman, muy por delante de acudir al médico o dejar de trabajar. El miedo a perder el trabajo y la falta de cobertura sanitaria acrecientan estas cifras, por lo que se deduce una relación con la informalidad en el trabajo y la desprotección sanitaria.
El Real Decreto 893/2024: un antes y un después
El Real Decreto 893/2024, aprobado en septiembre de 2024, ha supuesto un cambio normativo profundo. Por primera vez en España, se reconoce explícitamente el derecho a la prevención de riesgos laborales en el empleo del hogar. Este avance responde a años de lucha de sindicatos, asociaciones de empleadas del hogar y colectivos feministas.
El Real Decreto establece que las personas empleadoras del hogar familiar deben cumplir obligaciones preventivas similares a las del resto de sectores, aunque adecuadas al entorno doméstico. Entre otras adaptaciones, esta normativa tiene en cuenta que quienes contratan son titulares de un hogar y no empresas con un ánimo de lucro, por lo que dispone de una serie de soluciones o herramientas de apoyo facilitadas por parte de servicios públicos como son: el desarrollo de una herramienta gratuita para la evaluación de riesgos, la formación para las personas trabajadoras, a través del servicio público de empleo estatal, y la vigilancia de la salud, por parte del sistema nacional de salud. Además, el real decreto manda el desarrollo de un protocolo frente a la violencia y el acoso para facilitar la prevención y resolución de estos casos.
En este sentido, para facilitar el cumplimiento del Real Decreto, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo ha desarrollado una herramienta gratuita en Prevención10.es, disponible desde el 14 de mayo de 2025. Esta herramienta está diseñada para que las familias empleadoras puedan garantizar un trabajo seguro y saludable a sus trabajadoras de una manera sencilla sin tener que contratar servicios de empresas externas. Concretamente es un sistema guiado y autoexplicativo que permite a las personas empleadoras evaluar los riesgos del domicilio y las orienta en las medidas preventivas que se pueden adoptar, en los equipos de protección individual (EPI) que se pueden necesitar y en las características de seguridad que deben reunir los equipos que utilizan en su trabajo y las instalaciones que hay en el hogar.
Próximamente se irán publicando el resto de los recursos que manda el reglamento para facilitar el cumplimiento de las obligaciones preventivas de este colectivo.
Dignidad, igualdad y justicia preventiva
El empleo del hogar se sitúa en la intersección de la precariedad, la desigualdad de género y la desprotección en materia de seguridad y salud laboral. La aprobación del Real Decreto 893/2024 y la puesta en marcha de la herramienta Prevención10 para el empleo en el hogar marcan un punto de inflexión histórico: España se convierte en el primer país en reconocer plenamente el derecho a la protección de la seguridad y salud de las empleadas del hogar y en regular cómo garantizar esos derechos en este ámbito.
Garantizar la prevención en este sector significa proteger la salud y la vida de miles de mujeres, muchas de ellas migrantes, que sostienen los cuidados en nuestros hogares. Pero significa también poner en valor un trabajo esencial que hace posible la vida cotidiana: el trabajo de cuidados.
Como sociedad, no podemos permitir que existan empleos de segunda. Con este avance, se abre el camino hacia un modelo laboral más justo, igualitario y seguro.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Boneta, N., Marroquín, S., & Martín, S. (2025). Trabajo invisible y cuerpos rotos: Radiografía del empleo de hogar y cuidados en España. Oxfam Intermón.
Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). (2025). Prevencion10.es. Ministerio de Trabajo y Economía Social. https://www.prevencion10.es
Plataforma por un Empleo de Hogar y Cuidados con Plenos Derechos de Madrid y Equipo de Investigación ESOMI, Universidade da Coruña. (2024). Encuesta sobre salud laboral en el empleo de hogar y los cuidados. Informe de resultados 2024. Real Decreto 893/2024, de 10 de septiembre, por el que se regula la protección de la seguridad y la salud en el ámbito del servicio del hogar familiar. (2024). Boletín Oficial del Estado, (Núm. 221, 10 de septiembre de 2024). https://www.boe.es/eli/es/rd/2024/09/10/893