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EMBARAZO Y CÁNCER DE MAMA
Recife, OCT 04, 2001 (Información que agradecemos a CIMAC).-
El XII Congreso
Brasileño de Mastología celebrado en Recife, Pernambuco, sirvió
para quebrar un gran tabú que aún existe en relación al cáncer de
mama: el embarazo durante la enfermedad.
Durante el encuentro se realizó una conferencia en la que se trató
específicamente el tema y en la cual se buscó desmistificar algunos
aspectos claves sobre este raro fenómeno, que es que a una mujer
embarazada le detecten cáncer de mama. Para clarificar la situación,
se considera desde la gestación hasta un año después del parto como
cáncer de mama durante el embarazo.
HISTORIA
Sin bien la proporción de casos es muy baja, el cáncer de mama durante
el embarazo es una realidad y, además tiene su historia. En la década
del 40, por ejemplo, se consideraba que era un cáncer inoperable,
por lo que la mujer muchas veces podía tener a su hijo, pero tenía
una esperanza de sobrevida de 11 por ciento en cinco años. Además
se creía que el embarazo era algo negativo para la mujer y que aceleraba
el proceso de la enfermedad.
Hoy en día todas estas teorías han cambiado gracias a numerosas
investigaciones que se han venido realizando en todo el mundo. Así
por ejemplo se sabe que el índice de mujeres embarazadas con cáncer
de mama es menor al 0,1 por ciento y que entre las mujeres con cáncer
de mama, el índice de embarazos es del 1.7 por ciento.
Otro cambio sustancial se ha dado en referencia al tratamiento que
se debe aplicar a la paciente. Así como hace 60 años prácticamente
se las dejaba morir, hoy la medicina tiene respuestas para ofrecer
y salvar las dos vidas que hay en juego: la de la madre y su hijo.
Si el diagnóstico se da junto al embarazo, el tratamiento debe ser
especial, mientras que si es postparto se puede efectuar un tratamiento
normal. Para el momento del embarazo se recomienda, dentro de los
dos primeros trimestres realizar una mastectomía radical, esto quiere
decir, retirar totalmente la mama afectada. En cambio si es en el
último trimestre, se puede realizar una cirugía conservadora y atacar
el mal con radioterapia apenas nazca el bebé.
Otro dato curioso y sumamente importante es que, en contra de lo
que se pensaba en el pasado, las mujeres que interrumpieron su embarazo
por la aparición del cáncer, han tenido una sobrevida, en cinco
años menor de las que siguieron con el proceso de gestación: 44
por ciento para los primeros casos y 70 por ciento los segundos.
Lo cierto es que luego de terminar con todos los tratamientos por
el cáncer de mama, se recomienda esperar entre dos y cinco años
para quedar embarazada.
Pero si la mujer queda embarazada y después se detecta la enfermedad,
ya nada la obliga a no poder disfrutar de su hijo y su embarazo.
CIMAC
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