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OTRO INFARTO MORTAL EVITABLE
<Yolanda
Caparros >
En el número 5
de vuestra revista entrevistabais a una cardióloga que decía que las
mujeres con infarto eran peor diagnosticadas que los hombres, que
los síntomas que ellas presentan no son, a menudo, iguales que los
de ellos (considerados estándar) y que por esta razón la mortalidad
entre las mujeres con infarto es mucho mayor que entre los hombres.
Pues bien, hace unos días ha muerto una mujer de 45 años cercana a
mí por razones laborales y su historia confirma trágicamente todos
los puntos que vuestra entrevista denunciaba. La personas que estuvieron
con ella durantes las horas anteriores han contado que se sintió mal
al salir del cine, que no podía respirar bien y que notaba una opresión
en la boca del estómago, que fueron a urgencias del Clínico y que
le diagnosticaron un trastorno gástrico, que la mandaron a casa con
unas pastillas para el estómago y que al levantarse por la mañana
se desplomó en el suelo delante de sus hijas adolescentes y murió
enseguida. La autopsia aclaró que se trataba de una infarto.
Otro dato que coincide desdichadamente con lo señalado por vuestro
artículo es que no era la primera vez que ella acudía a urgencias
con los mismos síntomas. Pocos meses antes se había sentido del mismo
modo y le habían diagnosticado y recetado lo mismo. Un amigo internista
con el que he hablado de esto me ha dicho que es un problema de protocolos
hospitalarios, que cuando un médico pide determinadas pruebas diagnósticas
tiene que justificarlo, y que si tales síntomas no son considerado
de infarto te expones a un conflicto por tratar el caso como si lo
fuera.
O sea que hay estudios que demuestran la mayor mortalidad femenina
por infarto, que hablan de la sintomatología específica, etc, y sin
embargo los protocolos hospitalarios continúan como si nada.
¿Cuantas mujeres tienen que morir para sacudir la apatía de los
responsables de la sanidad y la conciencia de los médicos?
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