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Grupos de apoyo
¿Qué hacen?

Grupos de apoyo Psico-social para la recuperación de la Violencia Familiar:
Equipo Interdisciplinar de Tamaia


Con esta nota os ofrecemos una pequeña presentación del trabajo que llevamos a cabo desde Tamaia en la intervención en los grupos de apoyo.

Tamaia- Asociación de Mujeres contra la Violencia Familiar-, empieza su actividad en 1992, creando un primer GAM (grupo de ayuda mutua) para dar salida a la falta de recursos específicos para la recuperación de los efectos y consecuencias de la Violencia Familiar. Hemos ido definiendo este trabajo y ampliándolo, y valoramos muy positivamente este desarrollo del trabajo grupal específico.

Esta tarea se enmarca en el conjunto de nuestra actividad, con el objetivo principal de desarrollar líneas de trabajo que potencien y posibiliten la recuperación de las mujeres afectadas por la Violencia Doméstica. En el programa dirigido a las mujeres que viven o han vivido violencia conyugal, orientamos el trabajo abordando este grave problema social de manera que permita dar visibilidad y cuestione los múltiples elementos que actúan en él como causales o/y sustentadores, ofreciendo una escucha no culpabilizadora, des-mitificante, viendo las consecuencias en los diferentes ámbitos de la vida de cada mujer, evaluando el daño provoca la situación en la mujer y el riesgo que supone, dando apoyo a la elaboración de respuestas y estrategias de defensa de la propia integridad, transmitiendo el valor de la defensa del derecho a una vida mejor y la importancia de la relación con otras mujeres que hayan vivido situaciones parecidas.

Por esto priorizamos como ejes de esta acción:

o El énfasis en la importancia del proceso de recuperación
o Trabajar desde el apoyo y la voz de las mujeres que luchan para liberarse del abuso y de sus secuelas desde la diversidad de sus procesos de recuperación.

Los grupos tienen un encuentro mensual, en el que se empieza por una hora de trabajo corporal con una profesional especializada, se sigue con dos horas de trabajo verbal con dos facilitadoras grupales, y la última media hora de "zumos y pastas".

El compromiso de participación es anual, renovable hasta que la mujer y/o el equipo valoren que el grupo ya no responde a sus necesidades. Este espacio está abierto tanto a las mujeres que ya están separadas física o legalmente, como a las que están en procesos de toma de conciencia de la problemática que padecen (identificación de los abusos) o mujeres que ya están separadas pero se enfrentan a las secuelas de la violencia. Anualmente participan unas cuarenta mujeres aproximadamente, en los tres grupos que funcionan actualmente. Las mujeres que participan de forma estable en los grupos participan también algunas veces en las acciones de otros programas: intervención comunitaria, formación, y en proyectos de divulgación e investigación.

La experiencia de ocho años de trabajo con grupos de mujeres víctimas de Violencia familiar y la reflexión que hemos llevado a cabo el equipo, nos ha permitido ir definiendo como la recuperación de las situaciones de Violencia familiar, dadas las graves secuelas, no es un mecanismo automático a partir de una separación física-legal del agresor, sino que forma parte de un proceso complejo y difícil para las mujeres víctimas y también para sus hijas e hijos.

En este proceso son elementos significativos la separación física-legal, pero también otros menos re-conocidos, como son los años de violencia sufrida y los tipos de abuso, el alcance de las secuelas físicas y emocionales, el desarrollo del proceso legal, si ha pedido muchas veces ayuda a profesionales o a Servicios específicos y no ha recibido una respuesta positiva y efectiva, las secuelas en los hijos e hijas, el aislamiento que a menudo acompaña estas situaciones. A pesar de que atendemos a mujeres de perfiles socioeconómicos diversos, sigue siendo constatable como los abusos económicos de la pareja agresora favorecen el empobrecimiento de las Mujeres Maltratadas. Por otra parte, vemos como para muchas mujeres gravemente empobrecidas o marginalizadas, el trabajo grupal para la recuperación solo ha sido posible cuando han tenido las ayudas públicas necesarias.

Las mujeres que participan en los grupos, acostumbran a valorar especialmente la relación con las otras mujeres, el hecho de ser escuchadas, la posibilidad de reconocer la violencia sufrida con relación a muchas dificultades, poder compartir la toma de decisiones respecto a diferentes situaciones, la ayuda en el planteamiento de su relación con los hijos e hijas, para las que las tienen, las relaciones familiares, las relaciones sociales, el abordaje del cuidado de su salud integral, las dificultades en los procesos judiciales, la posibilidad de ayudar y acompañar a otras mujeres desde su propio, llegar a considerarse "mujer maltratada" y después dejar de serlo, la ubicación de la recuperación como proceso.

Todos estos elementos y algunos otros son los que vamos trabajando los grupos, construyendo un marco común para compartir las vivencias individuales, ofrecer y recibir apoyo y acompañamiento y facilitar a cada una la emergencia de su propia historia y la decisión sobre las necesidades actuales.

A pesar de las dificultades derivadas de la complejidad de la problemática abordada y de la limitación de los recursos económicos y materiales, la experiencia de estos años nos muestra que es posible realizar una tarea efectiva desde el trabajo conjunto con las mujeres víctimas de violencia y la comunidad, y que es posible que la Violencia Doméstica o Familiar de paso a la recuperación de las víctimas.

Consideramos que es muy importante el apoyo y el acompañamiento/orientación en los procesos de separación, dada la crisis que supone para la mujer y el peligro en el que se pueden encontrar con relación al agresor, así como las muchas dificultades legales y/o sociales que deben afrontar, pero dejando constancia de la necesidad de facilitar recursos de apoyo y tratamiento a los procesos largos y de difícil recuperación.Lucie Foissin. Barcelona Verano 2000



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